jueves, 1 de septiembre de 2011

No llores junto a mi tumba;

yo no estoy allí. No estoy dormido.

Soy un millar de vientos que soplan.

Soy el diamante que brilla en la nieve

Soy la luz del sol sobre el trigo maduro.

Soy la suave lluvia de otoño

cuando despiertas en la quietud de la mañana,

soy el rumor de las alas de los pájaros

que vuelan rápida y silenciosamente en círculos.

Soy las estrellas tenues que brillan por la noche.

No llores junto a mi tumba.

Yo no estoy allí; no he muerto

Anónimo

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