miércoles, 14 de septiembre de 2011

LII
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!
Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!


Gustavo Adolfo Bécquer

jueves, 1 de septiembre de 2011

No llores junto a mi tumba;

yo no estoy allí. No estoy dormido.

Soy un millar de vientos que soplan.

Soy el diamante que brilla en la nieve

Soy la luz del sol sobre el trigo maduro.

Soy la suave lluvia de otoño

cuando despiertas en la quietud de la mañana,

soy el rumor de las alas de los pájaros

que vuelan rápida y silenciosamente en círculos.

Soy las estrellas tenues que brillan por la noche.

No llores junto a mi tumba.

Yo no estoy allí; no he muerto

Anónimo